miércoles, 16 de noviembre de 2016

Miedo

Tengo miedo. Me asusta que la memoria sea estrecha, que no tenga cabida suficiente para guardar tantas emociones, para lucir el cariño que habéis pespunteado en el patchwork que da forma a la colcha de mi vida. Aquí ando, sin poder hacer otra cosa que planchar con ternura los retales, esos donde me habéis bordado un sueño. Gracias por este fin de semana de locura.













viernes, 5 de agosto de 2016

Flotar

Flotar en el agua, dejarse llevar aunque sólo sea un minuto por el vaivén caprichoso de la marea. Apagar los prejuicios y contemplar a los sentidos confundidos por el líquido envolvente. Volver al útero materno, al tiempo que no existe en el recuerdo, al vacío del mundo por estrenar. Ese es hoy mi presente y mi anhelo: tocar con los dedos el borde del mar.

sábado, 23 de julio de 2016

Noticias

Hay días en los que da miedo asomarse al mundo. Me parece estar sentada en el brocal oscuro de un pozo, escuchando de fondo la algarabía del terror corriendo por las calles. Entonces recuerdo los veranos en los que el espacio de la maldad colgaba el cartel de vacante en los telediarios, y echo de menos el sosiego de las recomendaciones de lecturas y fiestas de pueblos. 

domingo, 19 de junio de 2016

Viajar

¿A dónde os gustaría ir si pudiésemos viajar en el tiempo? En qué momento de la Historia con mayúscula o de vuestra propia historia, la que se escribe con la hache pequeñita aunque es la importante, os gustaría aparecer para revivir el momento, para descubrir lo desconocido o para decir, con las manos en jarras: ahora vais a saber lo que es bueno. 
Se abre el debate. Buenos días.

jueves, 2 de junio de 2016

Cartas

Hubo una vez un tiempo en que a mi buzón llegaban cartas. Eran trozos de papel que alguien había cocinado, macerándolos en el almíbar dulce de los sentimientos. Con ellos aprendí todo lo que sé de la amistad, del amor, del cariño de la familia lejana. Hoy, cuando me deshaga de la publicidad, intentaré no ahogarme con el vacío de la nostalgia.
Buenos días

viernes, 11 de marzo de 2016

Balance



Dicen los psicólogos que cuando una mujer cumple cincuenta, se empeña en realizar el balance de su vida. Como hoy cumplo cincuenta y uno, he tenido doce meses completos para revolver los cacharros del baúl de lo vivido.
Hacer inventario no es fácil, os lo digo ya. Creo que somos demasiado críticos y muy poco generosos cuando nos observamos en la intimidad que proporciona el fondo del corazón, cuando no hay que aparentar serenidad ni adivinar la perplejidad en los ojos de quien mira.
Pero de nuevo estoy aquí, he vuelto del viaje al reencuentro tomando oxígeno con ansia después de la jornada de buceo, aspirando el olor del mar soñado y saldando las cuentas que me fui dejando abiertas a lo largo del camino.
El final del análisis no ha dado mal resultado, después del debe profesional y el haber de la familia y los amigos. Qué poco cuenta la deuda de lo que debió ser y no fue, frente al crédito solvente de sentirse querida.
Gracias, vida, por estos cincuenta y uno.
Gracias, amigos, por aportar el saldo positivo del cariño y la amistad, de las felicitaciones que emocionan, de las ganas de futuro y los recuerdos divertidos.
Besos y gracias a todos, de verdad.
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