jueves, 31 de diciembre de 2009

FELIZ AÑO NUEVO

Todos los días como hoy tienen un momento mágico. Es justo ese segundo antes de que suene la primera campanada, cuando el mundo se queda en silencio expectante para no perderse el primer gong. Creo que es una de esas circunstancias en las que soy consciente de que los hombres somos iguales delante de lo imprevisible. Sé que en el fondo, aunque tengamos puesta la sonrisa y miremos al de enfrente haciendo como que lo importante es no atragantarse, en el fondo del más escondido de nuestros pensamientos, todos estamos deseando y soñando con que el nuevo año que entra traiga salud y felicidad para nuestra gente. Cada cual a su manera, cada uno encomendándose a su creencia, a su diosa de la fortuna o al duendecillo verde de la verdad, andamos cruzando los dedos para que el nuevo tiempo que llega nos deje, al menos, un resquicio para la felicidad.
Ojalá que todos los deseos se cumplan. FELIZ AÑO NUEVO

martes, 29 de diciembre de 2009

UNO DE ESOS EMAILS

Hace unos días, mezclado con las felicitaciones navideñas, me llegó uno de esos miles de correos que recibimos a diario. En este caso, el power point unía fotos a un discurso manido: los inmigrantes vienen a España a quitarnos el trabajo y quedarse con nuestras casas.
Evidentemente, me cuesta trabajo hablar de lo que no conozco. Yo que vivo en un lugar que está justo en el límite entre ciudad y pueblo grande, donde los inmigrantes venden cinturones de cuero y trajes de playa, no sé lo que está pasando realmente en Barcelona, en Madrid y en las grandes ciudades de España. Pero tengo que reconocer que el mensaje me dejó un regusto amargo entre los labios.
En los años 70, cuando Europa despegaba y nuestro país ya estaba en crisis, mis tíos emigraron a Holanda. Se fueron con la vida metida en una maleta, dejando detrás todo lo que habían sido y apostando por lo que podrían llegar a ser en otra tierra que les era extraña.
Desde aquí se escribían largas cartas. En ellas, mi abuela les hacía llegar la noticia esperada de un nacimiento, el dolor por la pérdida de un amigo o el cotilleo aquel de la niña de fulanita que por fín tenía novio.
Catorce años después, mi familia volvió para quedarse. Mis primas, que soñaban en un idioma gutural e incomprensible por las noches, me hablaban de paisajes helados, de casas que eran molinos y de amigos que se quedaron.
Puede ser que esta España que tenemos y estos inmigrantes que llegan, no se parezcan en nada ni a aquellos que nosotros mandamos ni a la Europa que los recibió. Pero desde entonces, desde pequeña, se me hace imposible sentir xenofobia ni animadversión por aquellos que vienen a compartir con nosotros la sal y la tierra. Se lo debo a mis tíos Angeles y Julio que representan para mí a ese grupo de valientes que un día cargaron con sus recuerdos y se fueron a un lugar en el que no entendían a nadie y donde dependían de un intérprete para explicarle al médico cúanto les dolía la cabeza, para pedirle al panadero el pan nuestro de cada día o para coger un avión, un día de tantos, y volverse a casa.
Va por ellos.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Os dejo un mensaje cifrado. A ver quien es capaz de leerlo.

sopoʇ ɐɹɐd ǝʇɹǝns ɐΙ ǝp sosǝq ǝɔop
˙sıǝɔǝɹǝɯ so ǝnb pɐpıɔıΙǝɟ ɐΙ ɐpoʇ ɐƃıɐɹʇ so 0Ɩ02 Ιǝ ǝnb oɹǝdsǝ

Ja ja está completamente al revés


jueves, 24 de diciembre de 2009

FELIZ NAVIDAD

Cuantas veces me he preguntado qué es lo que ocurre en Navidad, qué tiene la fecha de mágica que nos hace a todos imbuirnos de este espíritu noble y de esta sensación de vivir todo el día rodeados de música celestial y campanillas.
Nuestras canciones tradicionales, rebosantes de herencia milenaria, nos hablan de un niño que nace y de una estrella que brilla. Para nuestros vecinos del mundo, cambia la tradición pero no las sensaciones. En el país del cine parece ser que Santa Claus visita la ciudad, el muérdago ahuyenta los demonios ingleses, las banderas hondean en los árboles navideños de Finlandia y los pesebres se construyen de barro en Burkina Faso o Mali. Una de las tradiciones que me resulta curiosa es la de Rusia, donde la figura navideña que trae regalos a los niños es Babushka, un sabio que no pudo ir a ver a Jesús debido a la nieve y el frío.
No sé muy bien qué tiene que ver un país africano como Uganda, donde el miedo impide a la gente acudir a la misa del gallo, con ese señor vestido de rojo que ha conseguido, a fuerza de dólares, subirse descarado por nuestras ventanas. Y os aseguro que no entenderé nunca por qué todavía me tiembla el espíritu con aquel anuncio del “vuelve a casa”.
Yo sigo esgrimiendo una teoría. Pienso que la ventaja que tiene la Navidad con respecto a otras celebraciones y fiestas es que coincide muy cercana en el tiempo con el cambio de año. Hay tanta gente que pone sus esperanzas en ese cambio, que por unos días queremos creer que la vuelta de la hoja en el calendario o la sustitución del último signo de la cifra, nos traerá un futuro lleno de todo aquello que los últimos bailes de números no nos trajeron.
La verdad es que el misterio nos perseguirá seguramente durante toda la vida. Y como soy de las que piensa que lo bueno hay que aprovecharlo sin preguntarse mucho por qué ha llegado, creo que lo mejor que puedo hacer ahora es desearos a todos FELIZ NAVIDAD. Que estos días sean, al menos, un paréntesis en las guerras diarias de cada cual, que dejemos al corazón bailar al son de la musiquilla y que nos preparemos mentalmente para todo lo bueno que está por venir. En lo malo, como decía la señorita Escarlata, ya pensaré mañana.
¡Ai! Si no fuera por estos ratitos y los de cobrar…

domingo, 20 de diciembre de 2009

¿QUÉ HACEMOS AQUÍ?

En vista de que los temas se han ido proponiendo a lo largo de la semana y de que no ha dado tiempo a votar, una pequeña mano inocente de mi familia eligió un tema al azar de entre las tres propuestas.
En este caso y dando por vencedor absoluto al amigo Gamboa, voy a intentar contestar a su reflexión sobre porqué estamos aquí contándonos parcelas de nuestra vida a través de un ordenador.
Creo que a lo largo de la historia, el hombre siempre ha sufrido un enorme miedo al progreso. Supongo que cada vez que la ciencia ha ido realizando cambios verdaderamente significativos, el ser humano ha debido sentirse mareado por el vértigo de verse en el borde de su mundo, como si la revolución fuera a producirse de forma tan radical que con ella temblaran para siempre los pilares de la tierra.
Esto que hacemos aquí, reunidos alrededor de esta maldita y bendita máquina, no es más que acomodarnos a lo que el progreso y el futuro de ayer, que hoy ya es presente, nos ha traido.
Evidentemente, las nuevas tecnologías llevan intrínseco todo lo bueno y todo lo malo que el ser humano es capaz de transmitir "genéticamente", a todas las criaturas que nacen de su intelecto. La misma materia intangible de la que está hecha una bomba de destrucción masiva, es el componente mágico de una máquina que actúa contra el cáncer. Todo depende del uso y disfrute que hagamos de la máquina o de la materia.
En cuanto a las conversaciones por ordenador, yo en esto como en todo aplico una máxima que aprendí hace mucho que dice: en el centro (léase en la mesura) está la virtud. En mi caso, esta tertulia virtual con la que me estoy divirtiendo, no menoscaba para nada mis relaciones sociales "en persona" ni el resto de mi vida diaria. Todo lo contrario. Está consiguiendo que a través de los comentarios y de las anécdotas, vaya recogiendo algunas de las piezas del puzzle que conforman la personalidad de cada uno y me siento muy contenta de que mis amigos, mi familia, al fin y al cabo mi gente, coincidan alguna vez en un entorno.
¿ Que hay personas que ésto lo convierten en el motivo principal de su vida y se encierran en una burbuja? Pues sí. Pero enfermedades mentales las ha habido siempre. ¿ Que la gente se dice las cosas por escrito y no a la cara? Pues sí. Pero ¿cuántos christmas hemos escrito en nuestra vida para desear Feliz Navidad al que tenemos enfrente?
Yo, por si acaso, me confieso desde aquí admiradora convencida de todo lo bueno que el futuro pueda depararnos y, por cierto, si alguien encuentra por ahí algún robot, chip o especie alienígena que sepa limpiar "remangao" la cocina, por favor que me lo envíe a esta dirección de correo. Sabré recompensarlo.

domingo, 13 de diciembre de 2009

LA HORA DE AGRADECER

Hace como un mes, se me ocurrió poner un comentario en broma en el facebook que decía: "creo que voy a crear un blog".
Una amiga, a la que hace mucho que no veo y con la que había perdido el contacto, hizo click en una llamadita debajo del comentario y marcó la opción "me gusta esto". Y ahí empezó todo.
Tengo un amigo que piensa que a las personas que queremos o con las que compartimos la vida, las tenemos metidas en pequeños cajoncitos, en compartimentos que normalmente no mezclamos. La familia con la familia, los amigos del colegio, los compis del trabajo, cada uno va repartiéndose a partes iguales el trozo de nosotros donde hemos guardado la caja.
Puede decirse que casi sin darme cuenta he creado en este blog un lugar donde las partes se unen, una sala virtual donde los invitados a la tertulia hacen que me sienta completa.
Sé que soy la verdadera privilegiada de esta historia porque es mi vínculo el que une a mi hermano con mi compañero y a mis primas con una amiga de la infancia. Es la pesadez de mi convocatoria la que os ha hecho, de repente, integrantes de este círculo.
Por eso, ésta es la hora del agradecimiento. Tengo que dar las gracias a toda la gente que ha venido a unirse a mi fiesta, a los seguidores, a los comentaristas y a todos los que me cuentan que nos leen esbozando una sonrisa.
Me encantaría que algún día coincidiéramos en un mismo espacio. Es muy difícil. De momento, me conformo con saber que aunque esté lloviendo fuera, es divertido acudir a este lugar a refugiarme y que siempre contaré con la ilusión de las palabras si necesito, alguna vez, recuperarme de un mal sueño. Gracias.
Y ahora..es vuestro turno, ¿por qué no me sugerís vosotros el próximo tema sobre el que hablar?

martes, 8 de diciembre de 2009

FRECUENCIAS DE NAVIDAD

El puente de Diciembre siempre ha sido para mí el pistoletazo de salida, la prueba definitiva de que la Navidad vuelve de nuevo a cada casa para cambiarnos, al menos por unos instantes, la vida.
Yo siempre he pensado que en parte la Navidad es una época cruel. Es el momento de recordar que nos falta alguien, que el dinero no nos llega o que hace un año todo empezó y acabó igual. Pero tiene a la vez ese poder de convocatoria que une a las familias alrededor de una mesa y que te deja para siempre su impronta.
Reconozco que en mi familia hay una tradición que desde hace varios años me hace encarar con una sonrisa la fiesta. Cuando llega el puente, aprovechamos para reunirnos en la casa acogedora de "los hermanos Dalton" y grabar un villancico en su estudio de grabación. La cosa tiene su miga. Primero, decidir el villancico. Está la tendencia del flamenqueo, encabezada por mi madre, que todos los años quiere cantar "las fuentes del color de tu carita morena". Las nuevas generaciones, mi hija, quiere que sea en inglés, a ser posible de los Jonas Brothers. Mi padre dice que en inglés ni hablar, que esos han sido siempre unos piratas. Este año, lo hemos tenido más fácil, los hermanos Dalton acaban de sacar un nuevo disco y hemos usado "Frecuencias",una de sus melodías a la que aquí la menda lerenda le ha cambiado, por la cara, la letra.
De los pequeños qué os voy a contar, las edades oscilan entre ocho y dos años y claro, hay que coger el momento. Cuando uno de los mellizos quiere cantar, el otro está en pleno proceso de cambio de pañales. Cuando la rubita se decide, el primo acaba de quitarle el auricular de un tirón y todo son llantos. Mientras tanto mi hermana, la anfitriona, va repartiendo chupitos.
Este año hemos grabado dos versiones: una infantil que sólo por la felicitación final de las estrellas que todavía no saben decir Navidad ya no tiene precio y otra versión, completamente censurada y escondida en un oscuro cajón, que hemos "interpretado" los mayores. Por las voces, creo que esta vez nos hemos pasado de chupitos.
En fin, al final nos reimos un rato mientras el verdadero artista del grupo, la persona con más paciencia que conozco, va recogiendo micrófonos con sabor a chocolate y baquetas con olor a ron. Quien sabe...¿no va a Eurovisión Karmele Marchante?
Bueno, ahora contadme vosotros ¿qué haceis en Navidad?

video

domingo, 29 de noviembre de 2009

LAS PALABRAS

Me gustaría saber donde se van las palabras cuando dejamos de usarlas, a que oscuro rincón del olvido se retiran para llorar su derrota, cuando un día decidimos que ya no están de moda, que han perdido su frescura o que no queda elegante recitarlas.

Me pregunto quien habrá heredado en su lengua la "peinadora" del cuarto de mi madre, el "tocador" de la señorita Pepis, los "chifritos" que decía mi suegra, en su perfecto castellano de Burgos o el "comediscos" que me regaló mi tío Lucas cuando me hice mayor para la música. En los cuentos de mi casa, Blancanieves se comía un "pero", si teníamos prisa es que había "bulla", el filete era "bistec" y jugar a "angúa" fue sinónimo de calle y de amigos de hace mucho.

Al parecer, los años pasan también para las palabras. Cuando nacen o importamos unas nuevas, las antiguas se van y se llevan con ellas los recuerdos. Son esos que algún día volverán en nuestra búsqueda, en la frase de una serie de la tele o en la tarde de familia en un ratito de risas.

Oye, y no es que no me gusten las que llegan. Algunas me enriquecen con la sabia de su mezcla y otras me culturizan con la sapiencia de su técnica. Ahora decimos "jenjibre", "pérsimon", "ketchup", "facebook"...y eso está bien. Eso es signo de que el país avanza.

Pero a mí que me encanta este ejercicio de jugar con las palabras, me haría falta conocer a que lugar se llevaron todas esas que me faltan.

¿Qué palabra ya no usas?

domingo, 22 de noviembre de 2009

LA TELE DEL CORAZÓN

Es curioso como el mundo del corazón ha inundado las cadenas televisivas y es difícil hacer un barrido por los números del mando, sin encontrarte con la cara conocida de algún personajillo gris que cuenta sus miserias para escándalo de algunos y deleite de otros. Y no es menos curioso pensar como al final, todos acabamos enganchados a la historia del que habla, por morbo, por curiosidad y las más de las veces por asombro.

Ahora, eso sí, lo que tiene gracia es el arte que le echamos al asunto para no reconocer que fuimos testigos de que Julián Muñoz ya no quiere a la Pantoja o de que el amigo Paquirrín acaba de cortar con Techi. Algunos estábamos allí (o eso decimos) porque en "la 2" estaban dando los anuncios, porque no encontrábamos el mando o por ese viejo y eterno argumento de que "a esas horas y después de comer, ve uno lo que haya".

El caso es que el que más y el que menos se ha subido alguna vez a la ruleta de "La Noria", se ha reído en su sofá de la vena de Patiño o quizás, esgrimiendo una sonrisa cultureta, ha caído entre las redes de "la Sexta" y piensa que es más seria su manera de aprender quien quiere a quien y quien se vende.

¿ A qué corazón perteneces tú? Deja tu comentario en la tertulia

jueves, 19 de noviembre de 2009

El día que decidí crear un blog estuve pensando en un título que resumiera, en una frase corta, la intención de esta aventura que estoy comenzando y que ni siquiera sé si voy a saber manejar en este lío de html, webs, bloggers y demás términos indecifrables.
Lo único que pretendía era crear un lugar, un espacio en este mundo infinito de la red donde quedar para charlar con los amigos, donde asomarme a recordar una canción, o a retomar una conversación que nunca debió terminarse.
Y, de repente, pensando en las charlas, en las risas y en las canciones, sentí la enorme necesidad de tomar un café.
Es curioso porque a mí el sabor del café no me gusta. Ese regustillo amargo no es muy de mi agrado. Pero el olor...ese olor que lo inunda todo...
Creo que el aroma del café ha llenado durante tanto tiempo mi vida que me arrastra con él a lo mejor de mí misma. El café me trae el olor de mi casa, bueno de la casa de mis padres que será siempre la mía, el tacto del sofá de los domingos, muy temprano, cuando hay que charlar bajito para no despertar a los niños, el parón en los estudios cuando mi hermana, parodiando las telenovelas que hacían furor en los 80, nos "provocaba un cafetito"...es el café de las mañanas con mi amiga de siempre con la que no puedo arreglar el mundo nunca, es la locura del momento de relax en el trabajo, cuando una chica morena me deja alucinada cada día con su memoria: manchado para mí, avellanado para la compi, descafeinado el del jefe, cortado para los snobs y hay un amigo, el más valiente, que todavía en noviembre lo quiere helado.
Cuantas historias contadas y cuantos secretos guardados alrededor de un café.
Por eso he decidido invitaros a charlar imaginandonos frente al líquido negro. Cada quien puede contar lo que quiera mientras removemos el azúcar del fondo. Os prometo que nunca faltarán el colacao para el que no toma café, el donut para el que pueda permitírselo y la sonrisa de bienvenida para todo aquel que quiera aceptar esta invitación al sentimiento.
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