jueves, 22 de agosto de 2013

El abandono

Estaréis pensando que os he dejado aquí, con el vídeo de la entrevista televisiva, solos, desatendidos en este infierno de calor al que nos enfrentamos.
Bueno, la verdad es que es un poco cierto. Ha habido mucho de abandono del blog estos días, en parte por el sopor que roba la voluntad, en parte por las vacaciones que este año no nos dan para viajar, pero que nos ubicó junto al mar a principios de agosto, y todavía nos mantiene sentados donde siempre, en la parcelita de playa en la que quedamos con los amigos, con los pies llenos de arena y los pulmones de brisa marina.
La verdad es que vivir en Cádiz en este aspecto tiene una gran ventaja. Tengo la sensación de que en estas fechas, ser de esta parte del mundo alivia las penas. Cuando la crisis económica aprieta y las circunstancias no te permiten, como otros años, cerrar un avión y volar sobre una maleta -¿o era al revés?- aquí lo tenemos más fácil, todo hay que decirlo, para veranear sin pagar hotel ni tasas de aeropuerto.
La oferta lleva incluida gratis el sol y el agua salada; y el gasto total fluctúa, según el bolsillo de cada cual, desde el precio económico del bocadillo traído de casa, hasta la cena en algún chiringuito de moda, con velas en la mesa y el mar, siempre el mar, aportando el sonido.
Por eso estos días estoy menos visible en el blog, porque en Cádiz en verano, nunca hay momento oportuno para encerrarse entre cuatro paredes. Ese es de momento mi plan, continuar atesorando sol para cuando el invierno ahogue. 
Con vuestro permiso y mis disculpas de antemano, me vais a permitir la indolencia del abandono, la sosegada dejadez de los suspiros.
Feliz resto de verano.

viernes, 9 de agosto de 2013

A la sombra de los tamarindos en la tele

Como lo prometido es deuda, aquí tenéis el vídeo de la entrevista. Hacía una levantera tan increíble que tuve que recogerme de forma improvisada el pelo para que no me volara por la cara y un sol de frente tan fuerte que estoy toda la entrevista con los ojos achinados. Fue divertido.
He sacado dos conclusiones de esta experiencia:
1. Teresa Campos lleva razón, la tele engorda.
2. Me he quedado con ganas de decir eso de: ¿cuál es mi cámara?
Ja,ja,ja....
Dicho todo esto con respecto a mí, tengo que añadir, hablando en serio, que Antonio Campos es un profesional que cuando se enfrenta a una entrevista lo hace con la seguridad de haberse preparado perfectamente el tema y que con él la charla siempre es inteligente y amena.
Besos a todos y buen verano.
PD.: No sé por qué, la imagen estática del vídeo siempre es la de la chica a la que entrevistaron inmediatamente después de mí. Espero que a ella no le importe salir en el blog pero no tengo forma de arreglarlo.



sábado, 3 de agosto de 2013

Una lección de vida

Qué curiosa es la vida.
Hay veces, cuando más enfadada estás con el mundo o al menos con una buena parte de él, por mirar hacia otro lado, por sentarse en la poltrona y dejar pasar el tiempo sin hacer nada, de repente llega un ser humano o muchos, como en el caso de la tragedia de Santiago, que se encarga de volver a ponerte en paz con los de tu especie, que se empeña con un gesto en volver a henchirte el corazón, y en hacerte devoto, nuevamente, de la esperanza.
Hace unos días, la solidaridad llamó a mi puerta de una manera sencilla, llevando nombre de mujer y la foto de una cara amable en facebook. Áurea, una señora a la que me unió un día la sombra fresca de un tamarindo en forma de literatura, me pidió permiso para enviarme a mi dirección particular un libro de poemas. 
No solo le di consentimiento, sino que además me sentí abrumada, porque sólo el esfuerzo y el dinero del envío ya es para mí, motivo de agradecimiento y algo digno de ser contado. Pero la sorpresa me la produjo la historia que lleva detrás el libro, los protagonistas del gesto y el fondo que hay junto a ese racimo de poemas.
Áurea vive en Requena (Valencia). Me ha demostrado que es una persona culta, escritora, ávida lectora y por encima de todo, buena. Con el libro que me enviaba, me ha hecho el enorme favor de presentarme al poeta, un señor de ochenta y cinco años, que escribe libros de poemas y los publica en beneficio de la Asociación de Enfermos de Alzheimer y del Centro Ocupacional de Requena. Y a la vez, sin darse cuenta, sin decirlo y sin pretenderlo, su envío me contaba cómo debe de ser ella, que tiene una forma particular y preciosa de colaborar en ese acto solidario, comprando libros y regalándolos a los amigos.
Querida Áurea, no me siento merecedora de haber sido elegida por tu generosidad, pero te lo agradezco en el alma y por eso estoy hoy aquí, desvelando algo que tú haces de forma humilde, pero que creo que merece ser contado y destacado como historia, por encima de tanta fotito de vacaciones en Palma de Mallorca y tanto telediario justificando lo que nunca jamás debería ser justificado. Que pena me da, amiga, que sean ellos los que escriben el futuro y no personas como tú. Cómo sería el mundo de diferente si te dejaran contar tu forma de ver la vida, y te permitieran enseñarles a ser solidarios.
Hoy, como Áurea, a mí también me gustaría presentaros a Leandro Arenas Domínguez, un poeta que escribe a beneficio de los que lo necesitan, un hombre que empieza su libro de poemas llamado "España en verso" con una dedicatoria que me rompe por dentro y me hace pensar, como decía al principio, que existe, todavía, un resquicio para la esperanza:
"A mi esposa, que pasado el umbral
que conduce al más allá,
estará esperándome en las
tranquilas estancias del cielo".

Gracias Áurea, gracias Leandro por esta lección de vida.

martes, 30 de julio de 2013

Teleisla

¡Chavales! ¡Mañana voy a la tele!.
Bueno, bueno, no os alborotéis que lo explico. Hablo, evidentemente, de la tele local de mi pueblo ¿eh? No me va a hacer un programa especial Antena3 ni voy a sustituir a Lucía Etxebarría en el papel de "como una cabra" que ha protagonizado en Telecinco. No, no es eso. Voy a hacer una entrevista para hablar sobre la novela en un canal de San Fernando que se llama Teleisla.
Pero oye, mira cómo son las cosas que ando yo la mar de ilusionada. Hace unos días leía en el blog de una chica que ha conseguido muchísimo éxito y ha publicado un libro, cómo fue su entrevista para la 2 de Televisión, con coche de producción en la puerta y sesión de maquillaje. Y fíjate por donde, con lo que me gustó leer su experiencia, a mi manera también voy yo a la tele, eso sí, en mi coche y con mi barra de labios puesta de casa.
Sé de antemano, no tengo ninguna duda, que voy a pasar un rato agradable. Al periodista ya lo conozco, es un chaval joven con muchísimas ganas de trabajar que me sorprendió con su profesionalidad cuando me entrevístó en la radio. No es que yo esperara menos, por supuesto, pero estoy segura de que  en otros medios de comunicación más relevantes, el que pregunta se lee el prólogo y poco más, aunque el entrevistado sea más merecedor del esfuerzo, por tratarse de un escritor de renombre. Y en cambio, este hombre (Antonio Campos) se había empleado a fondo en conocer mi pobre trayectoria de premios, mi página de facebook y este blog. Condujo la conversación de una manera muy inteligente, además de hacer algo que no es fácil encontrar en un periodista y en un medio de comunicación: dejar que expresara todo lo que yo quería decir.
Por otra parte, el entorno no puede ser más encantador. El programa se graba en La Cantina del Titi, vamos El Bartolo, como decimos en mi tierra identificando el bar con el nombre del dueño. Es un lugar mítico de la zona marinera de San Fernando, con terraza en la Bahía y un olor a sal y a sapina que recompone el cuerpo, un lugar donde  me gusta estar porque su estampa me recuerda anocheceres preciosos y charla de amigos.
Pues sí, allí estaré. De momento voy a disfrutarlo, después vendrá lo duro, cuando me vea gordísima ( por si acaso voy a ir diciendo lo mismo que Falete, que es la tele la que engorda no el cuarto kilo de chicharrones que me comí con la cerveza) y haciendo gestos sin parar, como si no hubiera mañana. Ya os pondré al corriente de día y hora de visionado, que la vida está "mu achuchá" y os merecéis un ratito de risa. (Aunque sea a mi costa. Todo sea por vosotros...je,je). Uf...además hace levante...¿y cómo me peino? ¿Me visto muy formal? No, que tengo que parecer más bien moderna...
No me vayáis a negar que escribir una novela no merece la pena...vamos, que ya estoy con la siguiente...

jueves, 25 de julio de 2013

Las fases

Cuando una tragedia como la de ayer golpea fuerte, tengo la sensación de que a pesar de no ser una víctima directa, el cerebro va pasando por distintas fases hasta asimilar el dolor que nos produce el impacto.
La primera sacudida llega cuando, de repente, cortan la programación en televisión para poner un informativo. Ahí ni siquiera es el cerebro el que manda, creo que el respingo en el cuerpo lo ordena directamente el corazón, que sabe que nunca una de esas pausas ha sido para contarnos con alegría que se acabaron los problemas. Y esa cabecera que corta la ingenuidad de la serie de risa o la ficción de la película de intriga, pone la piel de gallina porque la memoria azuza rápidamente la marcha, y vuelve a enseñarnos imágenes de atentados, sangre y luto, que teníamos, desde la última vez, guardadas en el cajón en el que dejamos bajo llave todo aquello que una vez nos hizo daño.
Luego, cuando llega la noticia y entendemos la gravedad de lo ocurrido, lo primero que hacemos es pensar lo cerca que hemos estado de ser protagonistas; hace unos días cuando viajamos en un tren de las mismas características, o en ese momento en familia cuando decidimos: el próximo viaje es Galicia.
Y entonces, a renglón seguido, siendo verano y sabiendo lo que significa en cuanto a viajes y movimientos, empiezas a repasar mentalmente qué miembro de tu familia más o menos cercana, qué amigo o qué conocido puede estar en esos momentos sufriendo en sus propias carnes lo ocurrido.
En mi caso, la mayor parte de la familia de mi marido es de Pontevedra, y entre los míos también hay gallegos de adopción y mucha gente joven que se mueve en estas fechas de un lado a otro. Como afortunadamente, el listado de amigos también es grande, el pulso acelerado me explica que todos tenemos posibilidades de que el hilo frágil que sostiene la vida, haya sido cortado de forma absurda para un ser querido. Se nos instala una incertidumbre insana que al menos en mi caso se traduce en escalofríos, a medida que se va conociendo más la magnitud del accidente. 
A esas alturas de la noche, ya es el miedo y sobre todo la rabia, los dos sentimientos que se vienen a vivir al corazón. Sabes que si hubiera ocurrido algo, no lo sabrías de inmediato e irremediablemente te quedas alerta a una llamada o a un mensaje que te transmita el drama.
Ahora en la mañana, cuando la resaca de lo ocurrido sigue planeando y tienes la "tranquilidad" de saber que el teléfono no ha sonado y que el impacto no ha sido directamente contra tu tejado, es difícil ni siquiera imaginar por lo que tantas familias estarán pasando. Creo que aunque lo intentes, hay un resorte en algún lugar que te distrae para que no sufras el dolor agudo, el desgarro salvaje que debe sentir alguien por dentro cuando ya no hay solución porque sólo hay muerte.
Ayer lloré, lloré porque se me agolpaba la pena. No pude evitar recordar que hace un mes yo viajaba en un Alvia desde Madrid a Cádiz y el tren iba lleno de niños. No pude evitar emocionarme con la buena gente que una vez más demuestra que España es un país solidario. 
Estoy profundamente triste hoy. Esta vez, como tantas, las palabras son difíciles porque los sentimientos desbordan el alma. Mi más sentido pésame. 

martes, 16 de julio de 2013

Día del Carmen

Hoy es el día del Carmen. Es día de fiesta en mi pueblo y San Fernando, tierra costera y salinera por excelencia, no podía elegir mejor patrona que esta Virgen que simboliza y representa el mar.
Bien pensado, era imposible que fuera de otra manera, estábamos predestinados desde siempre, desde que ese líquido elemento que nos rodea comenzó a darle forma a esta zona como un alfarero, como un escultor que modela el barro del que estamos hechos los que nacimos aquí. 
Con esta celebración termina la feria, que se despide con sones de traca y procesión marinera, mientras las "Cármenes", que somos muchas, recibimos las felicitaciones y el cariño de los paisanos. 
Con los sones de las sirenas y el mecido de la marea, un año más se recogen las casetas del baile y los vestidos de la elegancia. Mi pueblo se quita los peinecillos y se dice adiós con una Salve suave y un "quejío" bajito. Toca retirada de cacharritos infantiles y rebujito de adultos. Es momento de aprovechar las últimas horas y sacudirse el albero.
Cómo se nota este océano desde mi ventana que hoy también está de fiesta, cómo se siente este sabor que en Cádiz se cuela por cada resquicio y vuelve las palabras saladas. Parece que se palpa su caricia, instalándose en los ojos y en el alma, robándonos de forma descarada los sentidos. ¡Ay el mar!, ¡cómo huele de bonito el mar!
Felicidades Cármenes. Feliz día marinero.

                           

                             

miércoles, 10 de julio de 2013

Ha vuelto el verano

Que digo yo que más que a un café, más vale que os invite a un "polo flá", ¿no? Qué calor por Dios Santo...
Hoy por fin se ha calmado el viento de levante en esta tierra que me quema los pies, y parece que el verano definitivamente se ha instalado en nuestras vidas.
Nadie que no sea de aquí puede entender lo que el levante es capaz de hacerle a tu cuerpo aunque seas gaditano de los de toda la vida y parezca que deberías estar acostumbrado. Sólo los que vienen a vernos son capaces de compartir la sensación impotente de tener ese mar azul tan cerquita y no poder acercarte porque el viento lo impide en forma de arena asesina y un oleaje picado que nos pone en alerta amarilla.
Así que hoy, a medida que la mañana avanzaba y el "huracán" fue retirándose del remolino de  la puerta de mi casa, de la blancura de la arena seca, y del fondo de una parte del cerebro donde deja un dolor "molestón" y "achaparrao", todos notamos que el verano ha vuelto a hacerse presente.
Es curioso pero se nota enseguida. Se ve en la cara sonriente de la gente rellenando de cubitos las neveras, en el son parsimonioso de la vida cotidiana y en la alegría del patio de luces, donde cuelgan a estas horas las toallas de secar salitre y sacudir calores.
Y es que mi tierra no es la misma sin mar, sin mojito  y cervecita en la sombrilla. Este Cádiz...salada claridad que decía el poeta. Mañana playita como que sí.

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