jueves, 11 de abril de 2013

Maternidades

Ayer pasé un ratito agradable con los hijos de una amiga, de una gemela que ha tenido unos gemelos que llevan ya seis meses asomándose despacito a la vida.
Si ayer yo hubiera sido la protagonista de una película, el momento en que tuve en brazos a los niños hubiera sido la escena perfecta para hacer un fundido en negro y provocar eso que en el cine se denomina flashback (escena retrospectiva en castellano, ir "patras" en andaluz castizo).
El calorcito suave que emanaban aquellos bebés, sus miradas limpias y aquel aroma que impregnaba la casa de mi amiga Mili, me hizo retroceder en el tiempo casi sin proponérmelo, sin pensarlo y sin apenas poder controlar un estremecimiento por toda la piel que volvió a llevarme al salón de mi casa, cuando eran mis niños los que balbuceaban, haciéndose entender con sonidos recién estrenados.
De repente volvió la ternura, el orgullo y la felicidad completa, pero curiosamente también volvieron a mí los fantasmas del miedo a la enfermedad, del terror a cometer una equivocación y a la responsabilidad de ser la repostera elegida para desmoldar un futuro.
Y es que es muy difícil ser padres, o al menos lo es para mí. Estamos tan acostumbrados a que parezca algo natural, algo con lo que todo el mundo cuenta desde el momento uno en que tienes una relación de pareja, que tú te dejas llevar por ese sentimiento de "la ley de la vida", y te embarcas en la aventura sin saber muy bien dónde terminará el viaje y sin intuir siquiera o haciendo como que no oyes, que lo que viene después del "ha sido niñ....", es la situación más surrealista que vas a vivir en la vida.
 Ayer intuí las risas y los llantos, sentí el cansancio de las noches en vela, aspiré el olor del amor, porque el amor por los hijos se huele, y cargué de nuevo las pilas de la vida, las que hacen que giren las manecillas del reloj que cuenta las horas importantes, las que no se olvidan nunca y te convierten en mejor persona.
Ya me han dicho que en la novela que he escrito, la maternidad es un tema que sobresale por encima de los demás. Ni lo dudo ni me extraña porque creo que no hay nada más importante en mi vida que sus vidas, ni nada que supere a la sensación de saber que de alguna manera son parte de mí. Si hay tres cosas que hacer en la vida para estar completo, no voy a negar que me siento orgullosa de haber conseguido cumplir con el tópico. Plantar un árbol me trae recuerdos de la adolescencia perdida, del campito de Chiclana y de vida por estrenar. Escribir un libro, de eso qué os voy a contar, si todavía ando en la nube de los sueños conseguidos. Pero tener un hijo, o dos como en mi caso, eso supera con creces el límite de los sentimientos probables, de las emociones presentidas. 
Aunque es pronto, y como yo no soy mucho de días señalados, vaya con adelanto mi felicitación más sincera a todas las madres del mundo, por supuesto antes que nada la mía, a todas esas personas que un día de repente aprendieron que alguien se había colado sin preguntar por delante de sus prioridades, que la criatura no traía manual de instrucciones y que la tierra había dejado de girar alrededor del sol de repente, por esa facilidad que tienen los niños de hacer que el mundo de vueltas a una velocidad diferente. Para todas y por todas, es justo haceros llegar mis más cariñosas felicitaciones. Besos

10 comentarios:

Mónica dijo...

Gracias, guapa. Pero no sólo por la felicitación, sino por expresar tan bien todo lo que yo quisiera decir, o todo lo que pienso o siento, pero que no tengo manera de sacarlo. Qué complicado es ser madre! Sobre todo cuando te das cuenta de que de perfecta tienes bien poco, y que las cosas empiezan a salir al revés de como las planteas. Echo de menos a mis bebés, pero también es un orgullo ver cómo poco a poco van tomando su propio camino como personas independientes, con sus tropezones y mis miedos acompañándolos. En fin, felicidades a ti también. Un besito.

Marcos dijo...

Creo firmemente que todas las mujeres cuando sois madres, y seáis de donde seáis, sois una misma.
Y lo digo como piropo.

Mamen dijo...

Gracias a los dos por comentar. Gracias, Marcos, por el piropo.
Pues creo que sí Marcos, que como dices, quitando las excepciones que nos producen horror a la hora de las noticias, el sentimiento de ser madre es uno y ese sí que es único e indivisible. Es muy complicado como dice Mónica, guardar el equilibrio entre darles raices para quedarse y alas para volar. En eso estamos.

Chari dijo...

Creo que los hijos te llevan de un extremo a otro constantemente, de la alegría y el orgullo al sufrimiento y la preocupación, te hacen olvidar un día muy duro o te dan un susto en cualquier momento. Es muy difícil ser madre y siempre tienes la duda de si lo estás haciendo bien.
Felicidades mamas y ánimo para lo que nos viene (siempre me dicen que cuanto mayores peor.....)

Nati dijo...

Precioso. Me ha gustado mucho, muy tierno, y es que ser madre es lo más bonito que nos puede pasar. Cuando le ves por primera vez la carita de tu hijo, se despiertan una serie de sentimientos y sensaciones que, como decirlo, habían estado ahí "aletargadas" y empieza ese "camino", en el que a veces tropezamos y caemos, pero que con nuestra fuerza nos volvemos a levantar y siempre encontramos un motivo para no desfallecer, enhorabuena a todas aquellas mujeres que pueden recorrer ese "camino".
Yo, que ya tengo un hijo mayor y que esta haciéndose su huequecito en el mundo, me siento orgullosa de haber estado ahí apoyando , aconsejando y encaminado sus iniciativas. Ayudemosle a encontrar el camino correcto.
Mamen felicidades a ti también por esos dos hijos tan lindos que tienes, que aunque sólo conozco a uno, imagino que tu hija será igual de buena.
FELICIDADES

Mamen dijo...

Felicidades también para vosotras dos, Nati y Chari. Falta todavía para el día de las madres, pero yo, como siempre a contra corriente.

Tamara dijo...

Que hermoso es tener un bebe entre los brazos... a mí me encantaaaaa, y huelen tan bien. Un besazo.

Mamen dijo...

Es verdad Tamara. Huelen a ternura.
Un beso

sara dijo...

4714avaigaYo que he sido madre jóven, abuela jóven y todo jóven, a veces por suerte y otras por desgracia,(por supuesto, no entendiendo por desgracia los nacimientos, todo lo contrario) como ya me he informado por activa y por pasiva si existe alguna armería en algún lugar donde pueda adquirir algún artilugio para defenderme de los ataques y comprobando que no es así, decidí hace tiempo que darle vueltas al coco para saber como hacerlo mejor, no vale para nada. Un consejo que me dieron hace tiempo: El método de la cuerda y el tira y afloja, yo cedo pero a cambio en que cedes tu? Aunque con este método se debe tener cuidado. Mi hijo Angel al cumplir los 16 me preguntó si sería posible que le comprara una moto, (horror) a lo que yo le contesté muy rápidamente que si, siempre que no le quedara ni una para Junio. Estuve todo el curso rezando para que al menos le quedara música o educación física,que me perdonen los profesores de estas asignaturas, pero dentro de lo malo... Y nada, el niño lo aprobó todo,por lo tanto no me quedó más remedio que cumplir mi promesa.En casa intentamos mantener la regla, lo prometido, tanto por una parte como por la otra, se debe de cumplir.

Mamen dijo...

Ya te digo lo de las promesas...en tu casa me tienes en mayo. Mi hija ha pasado a ser (por una promesa) una alumna excelente, con 10 (sí, he dicho 10) en inglés, 7 en Historia...y todo por amor a los One Direction. Y allá voy, a Madrid en mayo a que la niña los vea mover el esqueleto...la vida... Pero bueno, a cambio nos vamos a pasar un finde de escándalo tú y yo...tiembla Madrid...ja,ja

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