lunes, 16 de junio de 2014

Feria del Libro

Este año,  la ciudad donde vivo (mi pueblo, como a mí me gusta llamarlo aunque tenga categoría de ciudad por número de habitantes), ha dedicado la Feria del Libro a los escritores, unos consagrados y otros como yo, aficionados a la literatura, que somos de aquí, y que en este momento estamos en la fase de dar a conocer una obra publicada.
Alguien, sé quien es y se lo agradezco en el alma, tuvo la gentileza de acordarse de mí y de "los tamarindos" para incluirnos en el programa de actos, presentaciones y mesas de debate que se han realizado durante una semana, en una de las plazas céntricas de la ciudad.
La verdad es que, aunque yo no quiera darle a las cosas más importancias de las que tienen y me de pudor hablar de mí en términos de "escritora" o "autora", reconozco que la sensación de que se barajen nombres para ir a una feria del libro y que alguien se acuerde del tuyo, es una sensación agradable y muy gratificante. 
He visto una feria muy viva. No sé si se habrá vendido mucho, no me corresponde a mí evaluarlo ni manejo estadísticas, pero podría resumir lo vivido en una frase que utilizamos mucho aquí en el sur, cuando no sabemos cómo expresar en pocas palabras la sensación maravillosa de estar en agradable compañía o rodeados de buena gente: ¡había un "ambientazo"!
Bueno, pues en medio de ese "ambientazo", he estado compartiendo afición e ilusiones con una hornada de escritores. He visto en ellos muchas ganas de hacer cosas, he observado mucha necesidad de vivir la literatura, cada uno a su manera pero juntos, mucha ilusión por explicarle a quien ha querido venir a escuchar nuestras palabras, que no somos gente rara, ni una secta, ni un grupo de engreídos con la nariz apuntando al cielo. Creo que la idea que más ha cuajado o al menos la que más se ha querido contagiar, es que la cultura no le pertenece a nadie, que no hay vallas metálicas ni puertas cerradas. Se vive, si uno quiere, comprando el libro o sacándolo en préstamo de la biblioteca, escuchando una canción o sentada en un bar, conversando de la vida, de la última novela leída o del buen hacer de un poeta. 
Yo desde aquí, y dentro de mis posibilidades que se ciñen al pequeño espacio donde habito, lanzo a mis paisanos un mensaje: Si os gusta la literatura, escribiendola, leyéndola, escuchándola o en cualquier manifestación que se os ocurra, por favor no dejéis escapar la ocasión, acercaros a alguna de las tertulias literarias que hay en la ciudad, tomaros una cervecita por el bar de Gema (La buhardilla) donde siempre hay una propuesta, dejad que Cristina (Librería Bozano) os recomiende un libro para los días de playa o las noches de invierno.Tenéis que participar de esto. No se trata de convertirlo en nada más que en un hobby, pero os aseguro que es una magnífica opción. 
La magia está servida.

4 comentarios:

Marcos dijo...

Trasciende que disfrutas lo que haces, felicidades.

Mamen Orcero dijo...

Pues sí que lo disfruto, Marcos. Sin estridencias y con los pies completamente asentados en la tierra, pero disfrutando de lo que la vida me ha regalado.
Me alegro de verte por aquí. Gracias por no faltar a tu cita.

JUAN dijo...

Me alegro mucho de que vivas tu sueño de ser escritora. Ya lo eres, pero como bien dices, estos pequeños detalles que alguien se acuerde de ti y te incluya en el grupo te da seguridad de que estás en el camino correcto. Te felicito. Dentro de poco yo voy a sacar mi segundo libro, esta vez uno de relatos. Un beso

Mamen Orcero dijo...

Segundo libro...ay qué bien rodeada estoy. Mucha suerte, Juan.

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