sábado, 17 de septiembre de 2011

HABITACIONES CERRADAS


Para ir dando color a esta nueva temporada, el miércoles hubo reunión del club de lectura. Esta vez, a modo de inauguración del curso, quedamos en un restaurante de la localidad para almorzar (término que me encanta y que anda un poco perdido en ese diccionario de palabras desechadas del que un día hablamos, ese que ya no uso pero que a veces, sin querer, viene a golpearme los oídos y me deja los sabores a cocina de mi madre, el olor a limpio de mi abuela o la frescura del pozo del campito de Chiclana).
Como ya sabéis, en esta ocasión el libro que hemos leído es  Habitaciones cerradas de Care Santos. Creo que todas mis amigas y yo hemos quedado impregnadas de sentimientos que traspasaban la lectura. Eran sensaciones que  los personajes han sabido retratarnos a través del don de la literatura que rezuma la pluma de su autora.
Sí que es verdad, tengo que reconocerlo sin pudor, que al principio costó un poquito hilar el tema. Llevábamos todo el verano sin vernos y eran muchos días, feria y viajes de por medio, como para centrarnos ya de entrada,  en los problemas de una familia catalana de primeros de siglo XX.
Como siempre, la comida discurrió saltando a la comba entre los recuerdos y las nostalgias de la gente común de una adolescencia que nos une y los avatares diarios de nuestras propias familias, asignaturas aprobadas o centímetros crecidos que ahora nos unen también de otra manera en las preocupaciones compartidas.
Pero ya a los postres, bueno mejor al café que hay que soltar el lastre que todas estamos convencidas que ha dejado el verano, fue el momento de comprobar quién había hecho los deberes de la comprensión lectora, ese trabajo estival con el que subir un punto la nota del primer trimestre.
Tengo que decir que me ha tocado una clase de empollonas. Todas se habían leído el libro, alguna traía posibilidades de propuestas y en general vi muchas ganas de seguir adelante con esta idea simpática del club que consigue sacarnos, un día de cada mes, de la rutina de nuestras propias vidas para sumergirnos, de alguna manera, en la rutina de las vidas de unos personajes de los que no tenemos pudor, porque para eso están creados, de cotillear. Al fín y al cabo, si lo pensamos bien, eso es un poco de lo que se trata en el género de novela. Un autor nos cuenta, con todo lujo de detalles, la vida de unos seres que viven en un mundo de papel y nosotros, con todo el derecho del mundo, nos acercamos a mirar el engranaje de sus historias que no podemos cambiar veamos lo que veamos.
Este libro que hemos leído tiene un planteamiento muy original. Los capítulos son como piezas de un puzzle. No guardan un orden cronológico, sino que van presentándote la vida de una familia viajando del pasado al presente y acentuando unas veces un personaje y otras otro. Y sólo será al final, cuando juntes todas las piezas, el momento en que tendrás una idea total de la obra y habrás recabado la información necesaria para conocer la ficción de una familia como tantas que vivió una época de movimientos sociales, incertidumbre económica, costumbres rígidas…una realidad en la que como siempre salieron perdiendo las mujeres, a pesar de que en España empezaban a instaurarse, suavemente, cambios importantes impulsados por el feminismo y por una modernidad a la que cortaron las alas muy poco tiempo después.
Es una novela “bonita” aunque tengo que decir que para estar construida alrededor de un asesinato a mí me ha faltado un poquito de intriga, ya que la propia originalidad de presentar la trama como piezas de un rompecabezas, hace que sea muy evidente desde el segundo capítulo como transcurrió la tragedia. Pero, en fín, como decía una de mis amigas ésta es una novela social, no podemos pedirle una estructura policíaca.
A mí, como la palabra almorzar, la novela me ha traído a la mente muchas historias contadas en mi casa sobre las mujeres de mi familia y supongo que a todo el que lea la novela le ocurrirá. Creo que en todas las casas deben quedar habitaciones cerradas, historias calladas de personan que vivieron una época muy dura, terrible sin distinción de sexo ni edad,  pero en la que las mujeres llevaron una carga infinita a sus espaldas, en la que era normal que los maridos bebieran, que los hijos murieran y que las habitaciones callaran.
Buen libro, os lo recomiendo.


10 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola.
Yo también lo he leído. A mí lo que me extraña dela novela es q aparezca un cuerpo y no vaya la policía a investigar, pero me ha gustado mucho.
Saludos a todos
Mar

Mamen O. dijo...

Hola Mar. No tengo mucha idea desde el punto de vista judicial, pero supongo que las investigaciones policiales dependerán del tiempo que tenga el cuerpo encontrado. Si el delito ya ha prescrito y el posible asesino es seguro que ya estará muerto, no creo que haya investigación...
De todas maneras a ese respecto recuerdo que mi hermana que también ha leído el libro se había quedado un poco extrañada de la frialdad con la que el hijo recibe la noticia de que su madre es la que está allí emparedada.
Una de mis amigas decía que era una forma de cerrar capítulo, como si no le importara ya nada, pero sí es verdad que es raro que una persona que lleva toda la vida culpando a su madre de que lo abandonó de pequeño, tiene que sentir una especie de remordimiento cuando descubre que en realidad su madre no lo abandonó sino que la mataron...debe de ser muy fuerte.

JUAN dijo...

Tiene buena pinta,a ver si puedo leerlo.Un beso

Mamen O. dijo...

Yo creo que te va a gustar Juan. El libro engancha y además me encanta la forma en que están presentados los capítulos. No quiero contar mucho para no desvelar el contenido a quien no lo haya leído.
Saludos

primu dijo...

¿No habeis visto la serie americana esa en la que investigan crímenes de hace décadas que no se llegaron a resolver en su día? pues aquí no se por qué no lo hacen,ah seguro que la asesinada era española, aquí no investigan ni los asesinatos de hace un cuarto de hora. juas juas juas.

Mamen O. dijo...

Mira que manera de comentar de este primu que no se ha leído el libro. Ja, ja...claro que era española. De todas maneras los americanos es que son ellos muy grandilocuentes y muy derrochadores. Aquí, cuando se trata de cuerpos que han rebasado el tiempo que estipula la ley, se le cede el testigo a los arqueólogos. Anda que en Cádiz, si tuviera la policía que investigar cada vez que aparece una necrópolis...ay este primu...

Común dijo...

Hola!!!!!
Y que no vaya la policía, para nosotros no es asombro……jijijiji
Espero poder encontrarlo en las librerías, si vos lo recomendas debe ser muy bueno.
Que tengas una buena semana y larga vida.
Un abrazo de oso.

Mamen O. dijo...

Gracias Común por acercarte desde tan lejos. ¿Que tal tiempo tenéis en Argentina? Sabes que sigo tus viajes espectaculares por esa tierra tuya que me resulta tan increíble, tan llena de contrastes.
Un beso.

Encarni dijo...

Hola Mamen, la novela me ha resultado difícil de leer por la forma de narrar los hechos mezclando los tiempos. Tenía que recurrir con frecuencia al árbol genealógico para situarme. Pero a pesar de la complicación, no podía dejar de leer porque una vez que cogí el hilo, la historia me enganchó. Cuánto lujo y cuánta infelicidad ! Y qué personalidad tan compleja y perversa la del protagonista masculino! Cuánta ternura en la relación suegra-nuera!
Ha merecido la pena el esfuerzo inicial, la trama de la novela y su prosa me ha gustado.

lola martinez clajel dijo...

Leí este libro hace tiempo, me encantó..

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