lunes, 14 de marzo de 2011

EL ROBO DEL AÑO

Después de esta semana en la que inevitablemente los protagonistas de las noticias son el recuerdo y la tristeza, unidos al nuevo inquietante aviso de la naturaleza que ha sembrado de terror el Japón, me gustaría rescatar un tema que ha pasado un poco inadvertido pero que tiene su miga por lo sórdido de la situación.
Al parecer se produce un robo en un convento. Hasta ahí todo quedaría en un acto delictivo más a los que me temo tendremos que acostumbrarnos si la circunstancia económica de España no mejora. Pero los ojos empiezan a quedarse como platos cuando de primera nos enteramos de que han sido sustraídos un millón y medio de euros del convento de las monjitas. Eso es el primer día, que al segundo las monjas en cuestión ya tienen abogado que habla en nombre de la congregación y el robo se reduce drásticamente a medio millón (quien los pillara) de nuestros euros actuales.
Como os podéis imaginar, alrededor de la historia comienzan las especulaciones maliciosas: que si el otro millón era dinero negro y por eso ya no lo cuentan, que si las monjas cotizaban a Hacienda y el dinero proviene de las manualidades que realizan, que hay una de ellas que es pintora y cobra verdaderas fortunas cuando coloca los cuadro -esto lo puedo entender porque su pintura es impresionante- bueno, una sarta de conjeturas que a mí me dejaron cao.
Yo de este tema he sacado varias conclusiones que me gustaría comentar. En primer lugar el transfondo del asunto me hace pensar en lo hipócrita que somos. Andamos por ahí, rasgándonos las vestiduras por las creencias de otros, expulsando de los Institutos a niñas por llevar velo y en cambio, en esta sociedad moderna en la que vivimos, nadie pone el grito en el cielo cuando se permite sin dudas que unas mujeres vivan encerradas entre cuatro paredes. Voluntario, dirán algunos. ¿Y como estáis tan seguros? ¿Alguien se ha propuesto investigar si esas jóvenes que profesan lo hacen por voluntad o imbuidas y empujadas por el fanatismo que les inculcó papá o la presión pueblerina y antigua que todavía se da en la España más profunda? A ver si va a ser verdad aquello de la viga y la paja en el ojo del otro. Y yo me pregunto, si a una de ellas, de clausura o de alguna otra orden, se le ocurre acudir a un centro de adultos, a un Instituto o a una Facultad, ¿la expulsaríamos? Porque este tipo de monjas también llevan velo y de la tela que pica en verano.
Vaya por delante que todo esto no lo digo con acritud ni pretendiendo herir a nadie, sobre todo porque creo sinceramente que debe de haber mucha bondad y demasiada renuncia en esta vocación, pero tal vez, pienso, serían más útiles compartiendo su humanidad con la gente de fuera que pintando cuadros en un convento.
Y en segundo, pero no menos importante lugar, viendo las colas en Cáritas o la tristeza de los días de reparto de comida en la puerta de la Iglesia de mi barrio, siento decir que me cuesta aceptar sin reparos que un convento atesore esa barbaridad de dinero. Sé que hay muchas formas de vivir la religión y que hay que respetarlas todas, pero tengo una parroquia cerca donde las cosas se hacen distintas. Yo me quedo, esa es mi opción, con el voluntario que va cada martes a poner en marcha el punto de empleo con un ordenador cedido. Yo prefiero a ese cura joven que organiza los sábados juegos de niños y a la madre que es catequista y que antes de ir a dar clase deja en su casa la cena. Porque para mí la religión, la verdadera religión y no la de la jerarquía, es humanidad, es entrega y es sobre todo y por encima de todo comprensión. Lo siento si las estoy juzgando mal y conste que no dudo que una parte de esa fortuna la dedicarán a obras de caridad, pero pienso de todas formas que hay mucha necesidad en el mundo de fuera y que dedicándose como se dedican a los demás, no están los tiempos para guardar un millón debajo de ningún colchón.
¿Qué pensais?



12 comentarios:

Isabel Fotógrafa dijo...

Indignación, vergüenza, egoísmo.... Espero que se abre una investigación, porque no lo encuentro normal. Como dices tu, ese dinero tendría que destinarse a ayudas. Te das cuenta que acaba siendo un negocio y encima subvencionado por el estado, que creo que somos el único país europeo que lo hace.
Respecto al voluntariado de las monjas.. si te soy sincera, no sabría que decirte. No creo que nadie las obligue, pero debe ser difícil salir porque todos tus bienes creo que se los quedan. Realmente no tengo ni idea.

Rosario dijo...

No había escuchado la noticia, pero me parece indignante que en los tiempos que estamos, existan personas encerradas sin hacer nada a las que nosotros les damos de comer. Creo que es de admirar y aplaudir a tantas personas que lo dejan todo para ayudar a los demás, pero ¿a quien ayudas encerrándote a rezar? Me parece muy bien que cada uno elija lo que quiere hacer en su vida, pero, si yo me encierro en mi casa ¿alguien me va a dar de comer?
¿esas monjitas pagan impuestos por los cuadros que han vendido?

geli dijo...

Pues yo he visto que lo tienen todo bien contabilizado:
Capital circulante: (bueno no circula mucho, se mantiene en bolsas de basura, que no se yo que manía tienen algunos de almacenar los billetes de 500 en bolsas de basura, será porque ya no dan bolsas fratis en el Carrefour).
100.000 - Milagro de Santa Eulalia (se lo queda ella y me da rabia)
150.000 - Milagro de Santa Rita
(jeje, que lo que se da no se quita)
250.000 - Milagro de Santa Rosa (lo meto todo en la misma bolsa),,, y así hasta llegar al millón y medio

Fer dijo...

MuuuuuUUUUY FUERTE !!!!... Piensa mal y acertaras dice el sabio refranero popular. Tanto dinero es buen seguro que no sale de nada bueno, o al menos, lo han generado de manera irregular. Que de hacer dulces de leche y rosquillas no se amasa tal fortuna. En fin... vivir para ver.

Un besín

JUAN dijo...

Nada de lo que hagan las monjas y curas me sorprende; me he criado con ellos.
Lo que sí me llama la atención es que en este país, donde todo el que trabaja está controlado por Hacienda y ésta tiene datos de ingresos y gastos y hasta de si uno está o no estreñido, los centros religiosos campen a sus anchas sin pagar impuestos de sus negocios. Todo el mundo sabe que en los conventos venden dulces y manualidades además de impartir enseñanza.
Indignación es lo que siento a ver qué se hace con los donativos que reciben. Y no olvidemos lo que se publicó sobre Cajasur(Propiedad de la Iglesia)y los cien millones del plan de pensiones de los clientes.
Es escandaloso. ¡Pensar que según la Constitución España es un estado laico y los estamos manteniendo con los impuestos!

Mamen O. dijo...

Pues sí.Todos llevais razón. Yo tampoco entiendo que haya organizaciones que se escapen de Hacienda y en cambio haya gente a la que le hacen una paralela por 20 euros. Y por ahí es por donde deberían de empezar los gobernantes y no por el sueldo del pobre.
En cuanto al comentario de Geli,me he reído con ganas con la contabilidad de las monjas. Quien pudiera aplicarse el devengo de Santa Rita.Y oye, no había caído yo en lo de las bolsas de basura pero igual Julián Muñoz las ha puesto de moda convirtiéndose en el Armani de los chorizos...ja, ja...

primu dijo...

pues yo voy a abrir un negocio de polvorones y mantecados que dan buenos dividendos, por cierto quiero felicitar a estas monjitas por el dia de la mujer trabajadora porque éstas sí que se lo curran.

Común dijo...

Hola!!!!!
Fuerte no???, son las miserias humanas, algunos juntan tanto para ser enterrados en el mismo cementerio de las personas humildes-
Buena semana y un abrazo de oso.

Kike dijo...

Mamen, Jesús andaba con una túnica y en sandalias era todo lo que tenía, Buda comía de lo que le daba la gente y no tenia lugar fijo para estar.
Y que decir de mi querida Madre Teresa de Calcuta.
Se es lo que se hace, lo que se piensa no lo que se tiene.
Un beso grande.
Que Dios proteja al pueblo japonés.

Mamen dijo...

Pues sí Mirta, es fuerte. A mí me gustaría entender las razones porque esto no tiene sentido. Si se tratara de otra parte de la Iglesia, más terrenal, más jerárquica, pues podría entenderlo. Pero que unas personas que lo dejan todo detrás para vivir con lo mínimo, tengan guardado, inútil, sin usar esa riqueza...no lo entiendo. ¿De qué vale el rezo de cada mañana o el ayuno de cuaresma si tienes en tu poder un millón y medio de euros con la de familias que hay pasando necesidad? Es difícil de asimilar esa forma de entender la religión.
Indudablemente Kike, me quedo con Teresa de Calcuta. Ella no se encerró en ninguna habitación, salió al mundo y dió una lección difícil de olvidar.
Un beso a todos

Ani dijo...

Esta noticia me trae a la memoria un libro de Matilde Asensi, "El salón de ambar" (por cierto lo recomiendo, es bueno), la protagonista que es anticuaria tiene una tía monja, creo que abadesa o algo parecido, que es "guardiana" de una serie de celdas que son utilizadas como cajas de seguridad de determinados señores. Me dirás que es novela, pero en este caso la realidad supera la ficción. Supongo que es más fácil "guardar" tus ganancias en un sitio "seguro y sagrado" que en un banco donde tienes que dar parte de tus intereses a Hacienda. En fín, ya sabes lo que pienso de la religión, pero sigo creyendo que en este país los poderes fácticos (iglesia, banca, ejército, grandes empresas) siguen estando ahí, muy juntitos, a pesar de que nos hagan creer que esto es una democracia y la soberanía está en el "pueblo".
Espero, como Isabel, que haya investigación, pero me temo que no se sabrá nunca la verdad.
P.D.: Chapó Mamen, cada día te superas más. Un beso. Ani.

Mamen O. dijo...

Oye Ani, si es bueno el libro, apúntalo como propuesta para la próxima reunión. Está costando, es verdad, amoldar esos poderes fácticos a la democracia. Supongo que el paso será tan gradual que no lo veremos esta generación.

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