viernes, 15 de enero de 2010

LA ODISEA

Cuando Homero escribió "La Odisea" y convirtió a Ulises en un héroe, simplemente porque el chaval era capaz de sortear los obstáculos que le iban poniendo los dioses, es seguro que este Homero no había tenido nunca que darse de alta en el INEM (léase "el paro") a comienzos de un mes de enero.
La Odisea, obra compleja donde las haya, hubiera sido escrita entonces no en griego, ni en latín, ni siquiera en eso que han llamado dialecto homérico, sino que estoy segura que hubiera sido creada en un andaluz castizo que es la lengua que mejor plasma, a mi juicio, una exajeración semejante.
Todo empieza porque tú llegas a las nueve y diez (a las nueve en punto ha abierto las puertas el centro) y ya no hay quien vea ni de lejos el mostrador de los números. Y claro, tú piensas...¿cómo ha podido llegar tanta gente en diez minutos? Luego, más tarde, cuando empiezas a coger confianza con el corrillo de los de la derecha, te das cuenta que no es que se conocieran de antes, sino que llevan más tiempo haciendo cola en la puerta que Raphael con la zambomba cantando el tamborilero.
Para colmo de males, la maquinita que reparte los números se ha estropeado y no es posible acceder a nadie de la casa que te guíe entre aquella maraña de usuarios cabreados, mesas escondidas y folletos incomprensibles.
El personaje que más interactúa con el héroe, en este caso yo misma, es el del "entendío". Ese señor sabe de todo. Lo mismo da que te lo encuentres en el Paro, en el Banco o en Urgencias. El siempre hace la pregunta primero:
- Muchacha ¿Tú a qué vienes?- y afirma después de tu respuesta - Ah! no, no, eso es en la otra cola.
Y ahí empiezan los sudores porque claro, tú por lógica y porque llevas dos horas esperando a que te toque, intuyes que eso no puede ser...pero ya te entra como el pellizquito en el estómago. ¿ Y si el sabelotodo tiene razón?
El de delante me mira y no hace más que chistar: chist...ojú, ¡no llevamos tiempo aquí!, como si yo que entré a la vez que él por la puerta, no me hubiera dado cuenta.
A continuación, uno de rojo que va antes que éste se vuelve y hace uno de esos comentarios típicos sobre lo poco que trabajan los funcionarios, de esos de..." que me den el trabajo a mí". Yo, por la pinta y sin querer ofender a nadie, dudo que aquella criatura aligerara en alguna manera la espera con su destreza.
¿Ulises? ¿La Odisea? Epopeya la mía que he salido de allí a las tantas. Si a ésto sumamos que ya he pasado por la Seguridad Social y que todavía me queda Hacienda...no sé si irme de España o leerme el tocho de Homero, sentadita en el banco de la paciencia.

13 comentarios:

Fieros dijo...

Hola, pasaba por Tuneando el Blog y leí lu comentario, y decidí etrar a conocer tu página para desearte un 2010 lleno de Bendiciones, Exito en tus actividades!

Mamen O. dijo...

Muchas gracias amigo. Sé que llegas hasta mi tertulia desde Guatemala y te agradezco los buenos deseos. Un saludo y que también el 2010 sea un buen año para tí.

Mamen O. dijo...

Cómo se nota el poderío. De las rebajas todo el mundo tiene algo que comentar pero está visto que el personal tiene poca experiencia en las altas y bajas del INEM.

Anónimo dijo...

Con este relato me he reido mucho. Y el personaje del entendío es universal, existe en todas partes.
Un saludo.

primu dijo...

A mí me gusta más la cola en la carnicería,los paraos no tienen el arte de las marujas.Ponme los "habios" del puchero hijo,bien despachao, que van a salir los niños del colegio y todavía estoy aquí.Me gustaba escuchar las virtudes de los hijos de aquellas orgullosas madres,todos eran universitarios o estaban trabajando y ganaban 300.000 o 400.000 pesetas al mes.

Anónimo dijo...

Claro siempre habrá quién se ofenda si se siente aludido,pero lo del funcionariado es la ecatombe,lo del chiste del jitano,que le vendió segun él un gran caballo al ayuntamiento,y con el tiempo se encontró con el funcionario que lo compró,y diciendolé este que el caballo no valia para nada, el jitano rascandose la cabeza contestó,¡claro se a echo funcionario!

Mamen O. dijo...

En cuanto a la charla de la carnicería, soy testigo directo de algunas reuniones de madres en las carnicerías que ríete tú de la tertulia del Café Gijón. Lo que ocurre es que cada vez más la gente que no podemos estar sometidas al horario mañanero de las carnicerías acabamos comprando en el super de turno (por aquí normalmente Mercadona) en el que la carne se coje en bandeja, lo cual disminuye al máximo la posibilidad de la charla. Lo mejor es que cuando la señora de turno, después de haber estado relatando la maravilla de trabajo del hijo, la última gracia del nieto y, por supuesto, lo limpísima requetelimpísima que ella tiene la casa, se da cuenta de que es tarde, tened por seguro que no dudará en colarse con la consabida frase...qué tarde es....con lo que tengo que hacer..

mapitas dijo...

Lo que me hace pensar tu anécdota es el cuerpo que se le quedará al funcionario del INEM cuando vea día tras día las mismas colas. U hordas, según el caso. Amenazantes. Porque ninguna persona de las que allí van lo hace por gusto, y esto no favorece ni la paciencia, ni la cordialidad del personal. Y aguantar el tipo con todo tipo de fauna, desde el enterao, hasta el que se sabe todos sus derechos, tiene que tener telita. Eso sí, los funcionarios ineptos, a la calle, porque deben cumplir una función que es pública, igual que los políticos. La pena es que ni unos ni otros es fácil qiuitarles del sillón.

Mamen O. dijo...

Bueno, lo que el funcionario tiene que aguantar es indescriptible. Cualquiera, funcionario o no, que esté trabajando cara al público tiene que aguantar lo que no está en los escritos, pero si encima lo haces en el INEM donde la gente está pasando por una situación complicada, eso tiene que ser un calvario diario. Además he comprobado personalmente que cuando llegas mostrando simplemente un poquito de educación, sólo dando los buenos días correctamente, el señor en cuestión te mira como si hubiera visto a un ángel y, por supuesto, te trata con toda la amabilidad del mundo.

primu dijo...

Yo no veo justo que congelen los salarios de los currantes y mucho menos de los funcionarios,porque ellos sufren cuando nosotros los criticamos,y no es que trabajen poco es que nunca los dejamos.Como comienzan muy temprano su jornada,al cuarto de hora van por café y por media tostada y el camarero con unos huevos que se los pisa los atiende a las tres horas sin ver que ellos tienen prisa.Y se ponen a trabajar como los mulos y llega a la ventanilla un viejecito dando porculo,"arrégleme este papel que es pa mi hermano y molesta al funcionario que está rascándose el cayetano.Luego viene una viejecita con unas historias de melodrama en el preciso momento que está liao con un crucigrama,a la 1:00 una tapita pa recobrar nuevas energías y cuando vuelve al trabajo ya son las tres mira tú que plan,se le ha ido el día.

Mamen O. dijo...

Tú como vas a querer que congelen los sueldos de los funcionarios sí tú lo eres. Es alucinante, parece Gila, no le importa meterse con él mismo. Ja ja el texto parece la letra de una chirigota. ¡este primu...!

Eulalia dijo...

Si quieres leer absurdos burocráticos, pásate por el blog de mi hija.
Está escrito en catalán, pero si no lo entiendes, Google tendrá la amabilidad de traducírtelo.
te aseguro que con la primera entrada que hizo puedes partirte el culo de risa.

Mamen dijo...

Gracias, Eulalia por permitirme compartir el blog de tu hija y su odisea a la inglesa. Como decimos por aquí abajo: tiene tela...

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